Textos de Ludwig Rellstab
Traducciones de Ángel Fernando Mayo
Rauschendes Bächlein, so silbern und hell,
eilst zur Geliebten so munter und schnell?
Ach, trautes Bächlein, mein Bote sei du;
bringe die Grüße des Fernen ihr zu.
All ihre Blumen im Garten gepflegt,
die sie so lieblich am Busen trägt,
und ihre Rosen in purpurner Glut,
Bächlein, erquicke mit kühlender Flut.
Wenn sie am Ufer, in Träume versenkt,
Meiner gedenkend, das Köpfchen hängt:
Tröste die Süße mit freundlichem Blick,
denn der Geliebte kehrt bald zurück.
Neigt sich die Sonne mit rötlichem Schein,
Wiege das Liebchen in Schlummer ein;
Rausche sie murmelnd in süße Ruh,
Flüstre ihr Träume der Liebe zu.
Murmurante arroyuelo, tan argentino y claro,
¿corres tan alegre y rápido junto a la amada?
Ay, arroyuelo fiel, sé tú mi mensajero:
llévale saludos del que está lejos.
A todas sus flores, cuidadas en el jardín,
que ella lleva tan graciosamente en el pecho,
y a sus rosas de ardiente púrpura,
arroyuelo, refréscalas con fría corriente.
Cuando ella en la orilla, en sueños sumida,
pensando en mí, incline la cabecita,
consuela a la amada con la amable visión,
pues pronto regresará el amado.
Cuando se ponga el sol con rojizo fulgor,
arrulla a la amada al adormecerse.
Susúrrale murmurante en el dulce reposo,
musítale sueños de amor.
Wollen hinunter silbern ins Tal.
Säuselnde Lüfte wehend so mild,
Blumiger Düfte atmend erfüllt!
Wie haucht ihr mich wonnig begrüßend an!
Wie habt ihr dem pochenden Herzen getan?
Es möchte euch folgen auf luftiger Bahn,
wohin? wohin?
Bächlein, so munter rauschend zumal
Die schwebende Welle, dort eilt sie dahin!
Tief spiegeln sich Fluren und Himmel darin.
Was ziehst du mich, sehnend verlangender Sinn,
hinab?, hinab?
Grüßender Sonne spielendes Gold,
Hoffende Wonne bringest du hold,
wie labt mich dein selig begrüßendes Bild!
Es lächelt am tiefblauen Himmel so mild,
und hat mir das Auge mit Tränen gefüllt,
warum? warum?
Grünend umkränzet Wälder und Höh!,
Schimmernd erglänzet Blütenschnee!
So dränget sich alles zum bräutlichen Licht;
es schwellen die Keime, die Knospe bricht;
sie haben gefunden, was ihnen gebricht:
und du?, und du?
Rastloses Sehnen! Wünschendes Herz,
Immer nur Tränen, Klage und Schmerz?
Auch ich bin mir schwellender Triebe bewusst!
Wer stillet mir endlich die drängende Lust!
Nur du befreist den Lenz in der Brust,
nur du!, nur du!
Céfiros susurrantes soplando tan dulces,
aromas de flores llenando el aliento!
¡Cómo respiráis saludándome deliciosamente!
¿Qué le habéis hecho al corazón palpitante?
Él quisiera seguiros por vuestros caminos aéreos,
¿adónde?, ¿adónde?
Arroyuelos tan alegres, susurrando todos a la vez,
quieren ir abajo al valle, plateados.
¡La onda fluyente, allí corre ella, lejos de aquí!
Hondos se reflejan en ella campos y cielo.
¿Por qué me arrastras, añorante pensamiento anheloso,
hacia abajo?, ¿hacia abajo?
Del Sol saludador el oro juguetón,
propicio traes delicias de esperanza,
¡cómo me conforta el divino saludo de tu imagen!
Ésta sonríe, tan dulce, en el azul turquí del cielo
y me ha llenado de lágrimas los ojos,
¿por qué?, ¿por qué?
Verdeantes se festonean bosques y alturas,
resplandeciente brilla el campo de la nieve,
así, todo se impulsa hacia la luz nupcial;
se hinchan las semillas, rompen los brotes;
han encontrado lo que les falta:
¿Y tú?, ¿y tú?
¡Deseo incesante! Corazón anhelante,
¿siempre sólo lágrimas, lamentos y pesares?
¡También noto en mí impulsos henchidos!
¿Quién me calmará al fin mi apremiante deseo?
¡Sólo tú me liberas a la primavera en el pecho,
¡sólo tú!, ¡sólo tú!
Leise flehen meine Lieder
Durch die Nacht zu dir;
in den stillen Hain hernieder,
Liebchen, komm zu mir!
Flüsternd schlanke Wipfel rauschen
in des Mondes Licht,
des Verräters feindlich Lauschen
Fürchte, Holde, nicht.
Hörst die Nachtigallen schlagen?
Ach! Sie flehen dich,
mit der Töne süßen Klagen
Flehen sie für mich.
Sie verstehn des Busens Sehnen,
Kennen Liebesschmerz,
Rühren mit den Silbertönen
Jedes weiche Herz.
Lass auch dir die Brust bewegen,
Liebchen, höre mich,
Bebend harr ich dir entgegen!
Komm, beglücke mich!
Leves te imploran mis canciones
a través de la noche;
¡abajo, en la tranquila arboleda,
amada, ven a mi lado!
Cuchicheantes, esbeltas copas susurran
a la luz de la luna;
el acecho hostil del traidor
no temas, tú, amada.
¿Oyes gorjear a los ruiseñores?
¡Ay!, ellos te imploran,
con el sonido de dulces quejas
imploran por mí.
Comprenden el anhelo del pecho,
conocen el dolor del amor,
conmueven con los argentinos sones
a todo tierno corazón.
Deja también conmoverse tu pecho,
amada, escúchame,
¡trémulo aguardo el encuentro!
¡Ven, hazme feliz!
Ade! du muntre, du fröhliche Stadt, ade!
Schon scharret mein Rösslein mit lustigem Fuß;
jetz nimm noch den letzten, den scheidenden Gruß!
Du hast mich wohl niemals noch traurig geseh’n,
so kann es auch jetzt nicht beim Abschied gescheh’n.
Ade, ihr Bäume, ihr Gärten so grün, ade!
Nun reit ich am silbernen Strome entlang,
Weitschallend ertönet mein Abschiedsgesang;
nie habt ihr ein trauriges Lied gehört,
so wird euch auch keines beim Scheiden beschert.
Ade, ihr freundlichen Mägdlein dort, ade!
Was schaut ihr aus blumenumduftetem Haus
Mit schelmischen, lockenden Blicken heraus?
Wie sonst, so grüß ich und schaue mich um,
doch nimmer wend ich mein Rösslein um.
Ade, liebe Sonne, so gehst du zur Ruh, ade!
Nun schimmert der blinkenden Sterne Gold.
Wie bin ich euch Sternlein am Himmel so hold;
Durchziehn wir die Welt auch weit und breit,
ihr gebt überall uns das treue Geleit.
Ade! du schimmerndes Fensterlein hell, ade!
Du glänzest so traulich mit dämmerndem Schein,
und ladest so freundlich ins Hüttchen uns ein.
Vorüber, ach, ritt ich so manches Mal,
und wär es denn heute zum letzten Mal.
Ade, ihr Sterne, verhüllet euch grau! Ade!
Des Fensterlein trübes, verschimmerndes Licht
Ersetzt ihr unzähligen Sterne mir nicht;
Darf ich hier nicht weilen, muss hier vorbei,
was hilft es, folgt ihr mir noch so treu!
Adiós, ciudad llena de alegría, adiós!
Ya piafa mi caballito, contento;
recibe ahora el último saludo de despedida,
jamás me has visto aún triste,
así tampoco debe ocurrir ahora en la despedida.
¡Adiós, árboles, verdes jardines, adiós!
Cabalgo ahora a lo largo de la corriente de plata,
mi canto de despedida resuena en la lejanía;
nunca habéis oído una canción triste,
tampoco se os deparará ninguna al separarnos.
¡Adiós, amables muchachitas, adiós!
¿Qué miráis afuera desde la casa, rodeadas de aroma de flores,
con risueñas y seductoras miradas?
Como de costumbre, saludo y miro alrededor,
pero jamás hago volverse a mi caballito.
¡Adiós, querido sol que vas al descanso, adiós!
Ahora brilla oro para las estrellas parpadeantes.
Cuánto os quiero, estrellitas del cielo.
Si recorremos el mundo a lo largo y a lo ancho,
vosotras nos dais dondequiera fiel séquito.
¡Adiós, clara ventanita reluciente, adiós!
Resplandeces tan familiar con brillo vespertino
y nos invitas tan amable a entrar en la cabañita.
Por delante de ella, ay, cabalgué muchas veces,
y hoy sería entonces, por última vez.
¡Adiós, estrellas, cubríos de gris, adiós!
La luz borrosa y titilante de la ventanita
no me la sustituiréis, estrellas incontables;
si no puedo quedarme aquí, si he de pasar de largo,
¿para qué sirve que me sigáis aún tan fieles?
Wehe, den Fliehenden, Welt hinaus ziehenden!-
Fremde durchmessenden, Heimat vergessenden,
Mutterhaus hassenden, Freunde verlassenden,
Folget kein Segen, ach, auf ihren Wegen nach!
Herze, das sehnende, Auge, das tränende,
Sehnsucht, nie endende, heimwärts sich wendende,
Busen, der wallende, Klage, verhallende,
Abendstern, blinkender, hoffnungslos sinkender!
Lüfte, ihr säuselnden, Wellen, sanft kräuselnden,
Sonnenstrahl, eilender, nirgend verweilender:
die mir mit Schmerze, ach! dies treue Herze brach,
Grüßt von dem Fliehenden, Welt hinaus ziehenden.
¡Ay de los fugitivos, vagando mundo adelante!
¡Recorriendo lo ignoto, olvidando la patria,
odiando la casa materna, abandonando a sus amigos,
ninguna bendición, ay, les sigue en sus caminos!
¡Corazón, el anhelante, ojos, los llorosos,
nostalgia, jamás finita, volviéndose hacia la patria!
¡Pecho, el palpitante lamento, extinguiéndose,
lucero vespertino, titilante, poniéndose sin esperanza!
Brisas, las murmurantes, ondas, rizándose dulcemente,
rayo de sol, presuroso, jamás permanente:
a la que a mí con dolor, ¡ay!, me rompió este corazón fiel,
saludadla en nombre del fugitivo, vagando mundo adelante.
Rauschender Strom, brausender Wald,
Starrender Fels mein Aufenthalt,
Wie sich die Welle an Welle reiht,
Fließen die Tränen mir ewig erneut.
Hoch in den Kronen wogend sich’s regt,
so unaufhörlich mein Herze schlägt,
und wie des Felsen uraltes Erz,
ewig derselbe bleibet mein Schmerz.
Torrente fragoroso, bosque rugidor,
roca rígida mi estancia.
Como la onda sigue a la onda,
así corren mis lágrimas eternamente.
Alto en las copas se agita ondulante,
así palpita sin cesar mi corazón,
y como el mineral primigenio de la tierra
eternamente permanece mi dolor.
In tiefer Ruh liegt um mich her
der Waffenbrüder Kreis.
mir ist das Herz so bang und schwer,
von Sehnsucht mir so heiß.
Wie hab ich oft so süß geträumt
an ihrem Busen warm!
wie freundlich schien der Herdes Gluth,
lag sie in meinem Arm.
Hier, wo der Flammen düstrer Schein
ach! nur auf Waffen spielt,
hier fühlt die Brust sich ganz allein,
der Wehmut Träne quillt.
Herz! dass der Trost dich nicht verlässt,
es ruft noch manche Schlacht.
Bald ruh ich wohl und schlafe fest,
Herzliebste, gute Nacht!
En profundo reposo yace alrededor mío
el círculo de mis compañeros de armas;
mi corazón está tan inquieto, me oprime tanto,
me arde de añorante deseo.
¡Cuán a menudo he soñado dulcemente
apoyado en su pecho cálido!
Cuán amistosa brillaba la llama del hogar,
si ella yacía entre mis brazos.
Aquí, donde el brillo sombrío de las llamas,
¡ay!, se refleja sólo en las armas,
aquí se siente el pecho del todo solo,
manan lágrimas de melancolía.
Corazón, que no te abandone el consuelo,
aún llaman algunas batallas.
Pronto descansaré y dormiré profundamente,
¡amadísima, buenas noches!
Du schönes Fischermädchen
Treibe den Kahn ans Land;
Komm zu mir und setze dich nieder,
Wir kosen, Hand in Hand.
Leg an mein Herz dein Köpfchen
und fürchte dich nicht zu sehr;
Vertraust du dich doch sorglos
Täglich dem wilden Meer!
Mein Herz gleicht ganz dem Meere,
hat Sturm und Ebb und Flut,
und manche schöne Perle
in seiner Tiefe ruht.
Tú, bella pescadora,
trae tu barca a tierra;
ven a mi lado y siéntate,
nos acariciaremos, la mano en la mano.
Recuesta en mi corazón tu cabecita
y no tengas tanto miedo;
¡pues sin cuidado te confías
a diario al salvaje mar!
Mi corazón se semeja en todo al mar,
tiene tempestades y flujo y reflujo,
y muchas bellas perlas
reposan en sus profundidades.
Das Meer erglänzte weit hinaus
im letzten Abendscheine;
wir saßen am einsamen Fischerhaus,
wir saßen stumm und alleine.
Der Nebel stieg, das Wasser schwoll,
die Möwe flog hin und wieder;
aus deinen Augen, liebevoll,
Fielen die Tränen nieder.
Ich sah sie fallen auf deine Hand
und bin aus Knie gesunken;
ich hab von deiner weißen Hand
die Tränen fortgetrunken.
Seit jener Stunde verzehrt sich mein Leib,
die Steele stirbt vor Sehnen;
mich hat dat unglückselge Weib
Vergiftet mit ihren Tränen.
El mar refulgía a lo lejos
en el último crepúsculo;
sentados junto a la solitaria casa del pescador,
estábamos sentados callados y solos.
La niebla subió, las aguas se hincharon,
las gaviotas volaban aquí y allá;
de tus ojos, tiernas,
cayeron las lágrimas.
Las vi caer sobre tu mano
y he caído de rodillas;
de tu blanca mano he bebido
las lágrimas largamente.
Desde aquella hora se consume mi cuerpo,
el alma muere de deseo;
la funesta mujer
me ha envenenado con sus lágrimas.
Ich stand in dunkeln Träumen
und starrt’ ihr Bildnis an,
und das geliebte Antlitz
Heimlich zu leben begann.
Um ihre Lippen zog sich
ein Lächeln wunderbar,
und wie von Wehmutstränen
Erglänzte ihr Augenpaar.
Auch meine Tränen flossen
mir von den Wangen herab.
Und ach! ich kann es nicht glauben,
dass ich dich verloren hab!
Yo me hallaba en oscuros sueños
y miraba fijamente su retrato,
y el amado rostro
misteriosamente empezó a cobrar vida.
En sus labios dibujóse
una sonrisa maravillosa,
y como de lágrimas de nostalgia
brillaron sus ojos.
También mis lágrimas
corrieron por mis mejillas.
¡Y, ay, no puedo creer
que yo te haya perdido!
Am fernen Horizonte
Erscheint, wie ein Nebelbild,
die Stadt mir ihren Türmen,
in Abenddämmrung gehüllt.
Ein feuchter Windzug kräuselt
die graue Wasserbahn,
mit traurigem Takte rudert
der Schiffer in meinem Kahn.
Die Sonne hebt sich noch einmal
Leuchtend vom Boden empor,
und zeigt mir jene Stelle,
wo ich das Liebste verlor.
En el lejano horizonte
aparece, como una fantasmagoría,
la ciudad con sus torres,
envuelta en el crepúsculo.
Una corriente de viento húmedo
riza el canal gris,
con triste cadencia rema
el barquero en mi barca.
El sol se eleva una vez más,
resplandeciente, desde el suelo,
y me muestra aquel lugar
donde perdí a la amada.
Still ist die Nacht, es ruhen die Gassen,
in diesem Hause wohnte mein Schatz;
sie hat schon längst die Stadt verlassen,
doch steht noch das Haus auf demselben Platz.
Da steht auch ein Mensch und starrt in die Höhe,
und ringt die Hände vor Schmerzensgewalt;
mir graust es, wenn ich sein Antlitz sehe
der Mond zeigt mir meine eigne Gestalt.
Du Doppelgänger, du bleicher Geselle!
Was äffst du nach mein Liebesleid,
das mich gequält auf dieser Stelle
so manche Nacht, in alter Zeit?
Tranquila está la noche, las callejas descansan,
en esta casa vivía mi amada;
hace mucho que ella abandonó la ciudad,
pero aún existe la casa en el mismo lugar.
Allí está también un hombre, y mira absorto a lo alto,
y de acerbo dolor se retuerce las manos;
me horrorizo cuando veo su rostro…
la luna me muestra mi propia figura.
¡Tú, doble, tú, pálido compañero!
¿Por qué remedas mis penas de amor,
que me atormentaron en este lugar
tantas noches, en tiempos pasados?
Ich unglückselger Atlas! Eine Welt,
die ganze Welt der Schmerzen muss ich tragen.
ich trage Unerträgliches, und brechen
will mir das Herz im Leibe.
Du stolzes Herz, du hast es ja gewollt!
Du wolltest glücklich sein, unendlich glücklich,
oder unendlich elend, stolzes Herz,
und jetzo bist du elend!
¡Yo, desdichado Atlas! Un mundo,
el mundo entero de sufrimientos he de soportar.
Soporto lo insoportable y rompérseme
quiere el corazón en el cuerpo.
¡Tú, orgulloso corazón, tú lo has querido!
¡Querías ser feliz, infinitamente feliz,
o infinitamente desgraciado, orgulloso corazón,
y ahora eres desdichado!
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